Oh, dueño de mi alma, la tristeza me quema en esta dulce velada, dulce como los besos de mi amado y ardiente como la desdicha de no poder besarlo en este mismísimo instante. Tristeza inmunda rechazada por cualquier vil servidor, castigadme si me he equivocado y quitádmela si soy fiel a mi sentimiento.
Siento fuego en mi pecho, invade todo mi ser, sin poder detenerlo, me tomo de rehén en esta vida. Oh, amado mío te veo y tiemblo como un papel sacudido con una dulce brisa, te toco y mi piel se vuelve tersa como una seda... Dadme de beber de tu poción de amor y quitadme este sentimiento, que me agobia y sacude cada noche, cada amanecer.
Quitadme todo, si en algún momento te robo tu alegría, si empalidezco tu transparente sonrisa. La tristeza se apodero de mi cuerpo, y le regala lágrimas al aire, que brotan sin cesar .Te debo todo mi amado, eres mi oasis en el desierto, mi luz en la oscuridad, mi vida entera. Solo tengo ojos para ti, te he regalado mi promesa de amor y he de cumplir eternamente.
Eterno amor verdadero, que se siente y a veces duele, dejadme hacerte feliz como tu lo logras en mi, amado mío. Permitidme ser dueña de tu amor eterno, y dejad atrás este hechizo maligno, que es carroña para aquellos seres que se entusiasman al ver desintegrarse el amor.
Maldigo al creador de los sentimientos turbios, al agonizante agonizado. Que entorpece la dicha del amor, y distrae con maleficios la dulce espera del beso, mezcla de aliento y pasión. Beso, pacto en silencio. Oh, beso cuantas felicidades te debo, cuanto te extraño cuando no te tengo, droga de mí vida, me siento dichosa de contraer alucinaciones del enamoramiento.
Amado mío, esperad una respuesta digna de mi ser, no os asustéis frente a tanta locura de amor, pues tu eres el creador al entrar en mi ser y hacerte dueño de mi amor. Sello con un beso mi promesa.
Os amare eternamente...